Juego Naves Dificil

¿Habéis jugado alguna vez al matamarcianos?

Para todo aquel que haya jugado alguna vez a un juego de nave, sabrá que el final de todas las partidas es igual: “Game Over”. Y es que los juegos de naves, y más en concreto, los matamarcianos, son un sufrimiento a la hora de jugar.

Los juegos de naves consisten, en este sentido, en ir matando a los enemigos que se te pongan a la vista. Vas pasando pantalla tras pantalla con el único objetivo de salvar a tu planeta de una horda de naves que seguramente quieran hacerle daño, pero que estás demasiado ocupado matándoles como para preguntarles. Y mientras cientos de ellos caen abatidos por tu láser, tú, siempre victorioso, añades esa sonrisa de tonto engreído que pones cuando las cosas van bien. Pero luego siempre llega ese robot traicionero y todo se acabó. Puedes probar con nosotros esa sensación en StarShips Odyssey, y demostrar que eres un crack.

Hay una serie de juegos de naves en los cuales no son ellos los que caen a cientos y tú en contadas ocasiones. Estos son los que están preparados para la élite del videojuego y de todo aquel que esté lo suficientemente loco como para aceptar el desafío. ¿Estás preparado?

Ikaruga

Tenemos que empezar con el rey. El juego de naves más DIFÍCIL (ahí, con mayúsculas). En este juego de naves concretamente tendremos que, aparte de matar a todas las naves que se nos presenten a tiro, esquivar la cantidad inmensa de disparos que éstos nos hagan. No contentos con la cantidad de tiros a esquivar también tendremos que manejar la polaridad de la nave.

En Ikaruga nos van a disparar láseres de dos tipos, blancos y negros. No te confundas por el color, los dos matan. La polaridad de la nave en Ikaruga consiste en la capacidad de la nave de absorber una clase de impactos, quedando completamente vulnerable al contrario. Por ejemplo, si tienes la nave blanca, serás capaz de absorber todos los impactos blancos, pero como te dé uno negro…

Os dejamos con un vídeo del jefe final en el modo difícil con la máxima puntuación posible. Es un gustazo verlo sólo de lo hipnótico que es ver a la nave esquivar todos los láseres posibles y más.

SINE MORA

Volvemos a la generación anterior, donde Sine Mora también destacó como un juego de naves difícil al encarnar a un grupo de apátridas que desean venganza. En este juego, igual que con el anterior, debemos esquivar una ingente cantidad de láseres y de otro tipo de obstáculos que nos encontraremos en nuestro camino.

Aquí lo importante es el tiempo. Cuentas con una cantidad de tiempo que ganas derrotando a rivales y consiguiendo power-ups, y vas perdiendo tiempo en función del tiempo que pasa (lógicamente) y de los golpes que recibes. A mayor hostia recibida, mayor cantidad de tiempo perdida.

Starships Odyssey

Si. Nuestro juego es bastante difícil, y creemos que lo suficiente como para ponerlo en esta lista. Con una curva de experiencia bastante elevada, no cualquiera puede hacerse a los mandos de nuestra nave.

Simplemente el primer nivel, con, entre otras dificultades, un laberinto de asteroides, una cantidad ingente de pájaros suicidas, paracaidistas despistados y demás “cosas que están donde no deberían de estar” cuando te matan, hará que te propongas como método viable el suicidio, o, como poco, la aniquilación de tu móvil.

Portada del juego de naves espaciales Starships Odyssey

Así pues, ya podemos ver que juegos duros hay para dar y regalar, pero en estos videojuegos, aún más. Los juegos de naves, desde el mítico Space Invaders se han definido por ser extremadamente difíciles, y visto lo visto, la dificultad no descansa ni tan siquiera en 2016. En cuanto a los juegos de naves, los malos siempre ganan.

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