Nuestra posible llegada a Procimo B

La velocidad de la luz es una constante universal. Es uno de los valores inamovibles del universo. Es algo que siempre es, que siempre ha sido y que siempre será. Como su nombre indica, es la velocidad a la que se mueve la luz, y es un valor sorprendente;  299792458 metros por segundo. Prácticamente 300 000 kilómetros por segundo. ¡Sí todo eso en un solo segundo!

Es un valor ciertamente para quedarse atónito,  fue un gran paso descubrir que la luz no se movía de forma instantánea. Se pensaba aquello de la instantaneidad de la luz hasta finales del siglo XVII, hasta ese entonces los humanos siempre habíamos visto la propagación de luz a distancias inferiores a 300 000 000 metros. Prácticamente todos vivíamos cerca unos de otros y la luz más lejana que recibíamos era la del sol, que siempre la percibíamos como instantánea, hasta que llegaron los satélites, las telecomunicaciones, y la globalización. Descubrimos así que la luz no es inmediata sino que viaja.

Efecto visual de viajar a la velocidad de la luz

Con el paso del tiempo, después de descubrir la velocidad de la luz,  nuestra imaginación humana ha vacilado con esa opción, desde nuestras caricaturas hasta la ciencia-ficción, uno de nuestros sueños como especie es viajar por el universo a esa velocidad. Y es que el universo es demasiado extenso, únicamente a esa velocidad se hacen plausibles los viajes a través de estrellas y galaxias cercanas.

Nuestra curiosidad por el espacio cada día no ha hecho más que aumentar, desde nuestra conquista de la luna en la actualidad soñamos con las estrellas. Todas las alarmas saltaron hace unos cuantos meses, cuando se anunció oficialmente la detección de Próxima B, el planeta más habitable para el humano encontrado hasta el momento y ubicado a la vuelta de la esquina, en la estrella más cercana a la Tierra después del sol. Desde su anuncio oficial muchos hemos empezado a teorizar sobre las posibilidades de alcanzar tal planeta con el paso del tiempo.

Recientes estudios se han realizados en el proyecto de investigación estelar llamado Breakthrough Starshoot. Liderado por Stephen Hawking, y patrocinado por multimillonarios ligados al sector tecnológico de diferentes partes del mundo, el proyecto busca desarrollar sistemas de locomoción intergalácticos que se aproximen a la velocidad de la luz. 

Equipo encabezado por Stephen Hawking busca llevar naves humanas a la velocidad de la luz

En la actualidad nuestra creación más veloz continúa en movimiento, Voyager 1, seguramente todos hayamos escuchado hablar de ella. Se trata de una nave humana que viaja a la increíble velocidad de 17 kilómetros por segundo, lleva ya cuarenta años viajando y aportando información de nuestro sistema solar no conocida hasta que Voyager 1 llegó al sitio.

En la actualidad ha salido orgullosamente ya del sistema solar. Sin embargo este tipo de nave está aún muy lejos de las naves que pretendemos lograr. La velocidad de esta nave representa sólo el 0.0056% de la velocidad de la luz. 

El proyecto Breakthrough Starshoot de momento ha presentado un informe que plantea la posibilidad de crear naves impulsadas por láser que se aproximen al 20% de la velocidad de la luz. El informe no es nada alentador. A pesar de ser teóricamente posible, en la realidad práctica el proyecto se desvanece.

Inconvenientes de la velocidad de la luz

Uno de los primeros inconvenientes es la necesidad de energía. A más velocidad, las necesidades de energía se multiplican. Más energía representa motores muy potentes que implicarían más masa y más energía a la vez.

Aunque los verdaderos desafíos se plantean en la cubierta del avión. Un impacto a grandes velocidades con una mota de polvo espacial de 1 milímetro de diámetro supondría un desastre total.

Una bala de 1 centímetro de diámetro sobre la tierra se mueve a unos 300 kilómetros por hora y genera suficiente daño para penetrar una cubierta maciza. Los efectos de una traza de polvo viajando a 60000 kilómetros segundo serían devastadores para cualquier nave humana.

Efectos sobre el fuselaje de una mota de polvo en el espacio viajando a una velocidad próxima a la velocidad de la luz

Otro inconveniente perjudicial es similar al anterior pero en este caso con la luz. La luz natural en nuestro estado actual no es perjudicial, pero a altas velocidades los fotones pueden convertirse en radiación gamma, matando en un momento a los viajeros.

La última inconveniencia que hablaremos en este post se deriva de la propia naturaleza humana. Aunque viajemos a un 20% de la velocidad de la luz, llegar a Próxima B nos tomaría algo más de 20 años. ¿Estaríamos dispuestos a estar confinados a una nave espacial por 20 años? ¿Cómo se desarrollarían nuestras relaciones sociales?

Todas estas preguntas son preguntas que muestran escenarios no favorables, el ser humano es un ser impredecibles y no sabríamos como reaccionarían un grupo de humanos confinados a un solo sitio por tanto tiempo.

Lamentablemente, pero ciertamente, todos estos efectos se multiplicarían y habrían incluso nuevos conforme la velocidad se acerque más y más al 100% de la velocidad de la luz.

Espero hayas disfrutado esta lectura. ¿Tú qué opinas? ¿Si hubiese la posibilidad emprenderías el viaje? Cuéntanoslo en los comentarios :)

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